La complejidad en torno a la sexualidad

…la sexualidad puede pensarse, experimentarse y actuarse de manera diferente de acuerdo con la edad, la clase, el grupo étnico, la capacidad física, la orientación y preferencia sexual, la religión y la región(Vance, citado en Weeks, 1998).

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¿Qué es la sexualidad humana? La sexualidad, generalmente, es definida y/o entendida como un conjunto de comportamientos y condiciones físicas asociadas al placer sexual y a la reproducción o procreación humana. Esta definición no está mal, pero está incompleta ya solamente hace referencia a la vertiente biologicista que se remonta en las ciencias naturales. Por lo que no abarca en su complejidad y se limita al paradigma simplista. ¿Por qué es la sexualidad humana un tema tan complejo? Antes de contestar esta interrogante es necesario entender que la condición de ser humano ya implica complejidad y subjetividad. Esto se debe a que el ser humano se construye en sociedad, en un contexto histórico y un ambiente físico social-cultural, en cual adquiere un lenguaje y un orden simbólico. Esto objeta la internalización de un imaginario y la creación de representaciones simbólicas de la realidad que forman y organizan al individuo en un mundo social-cultural, proveyéndole al mismo una serie de normas, creencias y valores. Al individuo construirse y organizarse en un contexto histórico y un ambiente físico social-cultural se va regulando y limitando.

Partiendo de lo mencionado anteriormente, es importante reconocer que sexualidad es parte de la naturaleza biológica del ser humano, pero que también ésta es construida histórica, social y culturalmente por medio del imaginario social y las representaciones simbólicas (Lamas, 2002). Este imaginario social se fundamenta en una ideología que pretende organizar e imponer orden, siendo así un dispositivo de regulación de conductas. El imaginario social se edifica a través del lenguaje, ya que éste crea y elabora conceptos, por medio de los discursos, las practicas sociales y la socialización. En otras palabras, la sexualidad humana puede ser entendida como una mezcla de estructuras fisiológicas, conductas, experiencias, significaciones, las relaciones sociales y formas de poder que hacen de ésta un tema de estudio multidisciplinario. Por lo tanto, la sexualidad humana puede ser estudiada y entendida desde diversos enfoques y/o campos de estudio; como lo son la biología, la antropología, la sociología, la psicología, la historia y entre otros.

Desde la mirada biologicista, la sexualidad humana se reduce a la genitalidad y la reproducción. Es por esto que el sexo es determinado primordialmente por el cuerpo del individuo, con respecto a sus órganos sexuales o genitalidad. Las diferencias corporales de cada individuo tienden hacer justificadas, en biología, por diversos entendidos. Estos entendidos son el sexo cromo-somático, el sexo hormonal, el sexo anatómico, el sexo gonadal, el sexo fenotípico, el sexo cerebral, las diferencias cerebrales prenatales y neonatales, y el determinismo biológico (Fausto Sterling, 2012). En otras palabras, la biología explica las diferencias corporales desde la diferenciación cromosómica y los elementos fisiológicos, genéticos y hormonales esenciales en la reproducción. Es por esto que Janet Shibley Hyde y John D. DeLamater en su texto, Sexualidad Humana , dicen lo siguiente: “Un biólogo podría definir la conducta sexual como cualquier conducta que aumente la probabilidad de unión entre gametos [unión de espermatozoide y óvulo]… Esta definición enfatiza la función reproductiva del sexo” (Hyde & DeLamater, 2006, p. 3). Esto trae como resultado que la sexualidad humana se entienda como la combinación del concepto sexo y las relaciones sexuales como condición física de placer y reproducción se limiten a la genitalidad y al contacto genital.

No obstante, en otros campos de estudios pertenecientes a las ciencias sociales, la sexualidad va más allá de la genitalidad. El sexo supone que las diferencias corporales son determinantes en el mundo social. Esto propone la aceptación como registro real una correspondencia entre el sexo y la identidad sexual, aunque éste sea un registro imaginario. El concepto de identidad sexual se le conoce como género, el cual se basa en lo social y no en lo biológico Al existir una expectativa de correspondencia entre el sexo y el género se está haciendo a su vez una categorización del cuerpo que puede suprimir una identidad. Es por esto que Judit Butler plantea en su texto, Violencia de Estado, Guerra, Resistencia, lo siguiente: “¿Existe un buen modo de categorizar los cuerpos? ¿Qué nos dicen las categorías? Las categorías nos dicen más sobre la necesidad de categorizar los cuerpos que sobre los cuerpos mismos” (Butler, 2011). Esto quiere decir que la correspondencia entre sexo y género hace alusión a un conjunto de características y normas diferenciadas que se asigna a un individuo según su sexo. Este conjunto de características y normas diferenciadas son conocidas como los roles de género. Los roles de género se refieren a un conjunto de normas y/o expectativas que están definidas por la cultura y habla sobre cómo debería ser la performatividad del género (Hyde & DeLamater, 2006).

En sociología y en psicología, el tema de la sexualidad con respecto a los roles de género puede ser abordado desde la teoría de los esquemas de género. Estos estudian y señalan el comportamiento, la personalidad, la apariencia y entre otras ideas asociadas a la dicotomía del género, así como la instauración, la internalización y la significación de los roles de género (Hyde & DeLamater, 2006). Sin embargo, hay que tener en cuenta que los esquemas de género no es un reflejo de la realidad, sino que estos presentan una imaginen distorsionada y subjetiva de la realidad (Barbera, 2004). En otras palabras, los esquemas de género son una guía para el estudio de la relaciones sociales entre géneros. No obstante, la psicología ha trabajado el asunto de la sexualidad humana inicialmente con Sigmund Freud y su teoría psicoanalítica, y posteriormente con Havelock Ellis, Magnus Hirschfeld y Krafft-Ebing. Más tarde, en siglo XX, se hacen avances en el estudio de la sexualidad desde un enfoque psicológico con los trabajos de Mead y Malinowski, Alfred Kinsey, Masters y Johnson, y John Money (Hyde & Lamanter, 2006).

La sexualidad es un asunto político, social y moral porque ha sido el modo de control e impacto de diversas prácticas sociales que construyen la reglamentación sexual por medio de los mecanismos de poder por parte del grupo dominante. (Weeks,1998). El grupo dominante para imponer control y dominio, de manera sutil, sobre alguna sociedad se apoyan en unos aparatos ideológicos. Uno de los aparatos ideológicos con más influencia con respecto a la sexualidad lo es la iglesia. Los registros históricos testifican que la mayoría de la información sobre la sexualidad humana era proporcionada por la religión, los cuales estaban cargados de opresión y subordinación (Hyde & Lamanter, 2006). A su vez la prácticas sexuales eran controladas por la religión y se reducían a las ideas tradicionales del patriarcado donde no se aceptaba de ninguna manera las relaciones sexuales fuera de matrimonio, las relaciones no coitales, el sexo por placer, el adulterio, homosexualidad y entre otras.

El regular la sexualidad y legitimatizarla se normalizan ciertos imaginarios sociales de la sexualidad que se fundamentan primordialmente en el discurso estadístico y el discurso clínico (Tiefer,1995). La sexualidad aparece como reguladora sobre cómo y cuándo los sujetos deben vivir y manifestar su experiencia sexual. Es aquí donde se imponen los criterios de la correspondencia de sexo y género, y la heteronormatividad. Los que no cumplen con estos criterios son considerados como desviados y/o o transgresores del orden social. Sin embargo, el género y la heteronormatividad no son más que representaciones social de los imaginarios sociales que se han normalizado. El término género surgió en el feminismo contemporáneo y es utilizado para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres, donde se enfatiza la multiplicidad de identidades y las relaciones de poder (Lamas, 2002). Partiendo de las relaciones de géneros es que se establece la heteronormatividad y a la construcción de la masculinidad-feminidad, pues los roles géneros cargan consigo una serie de imaginarios que aluden a una heteronormatividad y a una masculinidad/feminidad hegemónica inexistente. Esto se puede notar en el texto, Nosotros Los Boricuas, de Rafael Ramírez tras afirmar lo siguiente:

“El cumplir constantemente con las exigencias de la masculinidad s tarea ardua y a veces casi imposible. Unos se mantienen en la lucha y se consideran campeones. Otros se retiran a los márgenes de la masculinidad y se convierten en perdedores. Los criterios para definir a uno como campeón o perdedor están mediatizados por la clase social a que se pertenece y por los grupos de referencia. Existen, por lo tanto, variaciones para evaluar el éxito relativo de cada cual en ser hombre y a su vez las variaciones se articulan con la estructura social puertorriqueña” (Ramírez, 1993, p. 83).

Por lo tanto, las exigencias sociales con respecto al género, a la masculinidad/feminidad y a la heteronormatividad no siempre son cumplidas porque en la sexualidad humana no hay tal cosa como una hegemonía.

Sin embargo, la significación del género depende mucho el inconsciente de cada individuo ya que se asume un habitus. El habitus es el modo de ver un conjunto de actuar y sentir que parecen naturales, pero son productos sociales y culturales que se reproducen en sociedad (Lamas, 2002). Por lo que, el género es una condición social que genera repetición. Según Weeks, “la fisiología y la morfología del cuerpo proporcionan las condiciones previas para la sexualidad humana, y condiciona y limita lo que es posible, pero no es la causa de las formas de vida sexual” (Weeks, 1998, p. 29). En otras palabras, la sexualidad se constituye en la socialización, en la cultura y en el inconsciente. Siendo así, la subjetividad permite decir que cada sexualidad es aceptada, y si hay subjetividad no puede haber una normatividad.

Para concluir, la sexualidad humana es un objeto de estudio multidisciplinario porque se puede analizar desde diversas vertientes debido a su complejidad, donde la psicología no es una excepción. Por lo tanto, la sexualidad se debe ver, primordialmente, en tres dimensiones: la biológica, la social-cultural y psicológica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ambas dimensiones interactúan simultánea y activamente para construir la sexualidad.


Referencias

Barbera, E. (2004). Perspectiva socio-cognitiva: Estereotipos y esquemas de género. En Ester 9Barbera, e Isabel Martínez (Comp.), Psicología y género (Cap. 3, 71-78). Madrid: Pearson Education.

Butler, J. (2011). Violencia de Estado, guerra, resistencia. Por una nueva política de la izquierda: “Las categorías nos dicen más sobre la necesidad de categorizar los cuerpos que sobre los cuerpos mismos” (entrevista de D. Gamper Sachse). Zaragoza, España: Katz Barpal Editores S.L, 98.

Hyde, J. & DeLamater, J. (2006). Sexualidad Humana. México: McGraw-Hill.

Fausto Sterling, A. (2012). Am I a boy or a Girl? The Emergence of Gender Identity. In Sex/Gender. Biology in a Social World,( Chap. 5, 43- 69). New York:Routledge..

Lamas, M. (2002). La antropología feminista y la categoría género. Cuerpo: Diferencia sexual y género, (p.21-47). México: Editorial Taurus.

Lamas, M. (2002). La actividad sexual como identidad. En La antropología feminista y la categoría género. Cuerpo: Diferencia sexual y género, (p.76- 83). México: Editorial Taurus.

López Parra, J. (2003). La sexualidad: una construcción social. Recuperado: eav.upb.edu.co/…/default/files/files/CONFERENCIASOBRE SEXUALIDAD.

 

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Mi nombres es Linette Villegas Reyes y soy estudiante graduada de la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras, lugar donde realicé mi bachillerato en artes de Ciencias Sociales con primera concentración en Psicología y segunda concentración en Sociología. Presentemente, me encuentro realizando mi grado de Maestría en el Programa Graduado de Psicología en el área de Académica Investigativa, de la misma institución.

El motivo de este espacio está relacionado con el requisito de un curso que actualmente tomo, así como la inclusión de otros métodos alternos de información, reflexión y diálogo. Aquí expondré artículos y reflexiones sobre temas de interés vinculados tanto a la psicología como a la vida cotidiana, experiencias y perspectivas de vida.

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